★★★★★ Lo que más me sirvió fue dejar de picar a media tarde. Yo comía bien a mediodía y a las seis ya estaba abriendo la alacena. Con la cápsula después de comer y un vaso grande de agua esa ansiedad bajó bastante. No es magia, sigo cuidando lo que ceno, pero llego a la noche sin la desesperación de antes.
★★★★★ Empecé a comer más verdura y ensalada y los primeros días andaba inflamadísima. Una amiga me dijo que era normal al subir la fibra de golpe. Con esto se me acomodó el estómago en cuestión de días y pude seguir con el plan sin sentirme pesada todo el tiempo.
Diego R.
Ciudad de México
★★★★★ Trabajo en cocina y como a deshoras, así que lo mío no era la voluntad sino el horario. La cápsula después de la comida fuerte me funcionó porque no tengo que acordarme de nada más. En un mes noté la ropa distinta. Le pongo cuatro y no cinco porque yo esperaba más rápido.
★★★★★ Mi problema no era tanto el peso como sentirme hinchada todo el día, sobre todo con el calor de acá. La diferencia con los gases fue lo primero que noté, casi de inmediato. Después vino lo demás, más despacio. Lo pedí por teléfono y me llegó en cuatro días.
★★★★★ Soy maestro, paso el día sentado y de pie sin punto medio. Llevo dos frascos. Bajé, sí, pero lo que más valoro es que dejé de sentir la panza dura después de comer. Lo que no me gustó: hay que acordarse de tomar agua sí o sí, si no, no funciona igual.
★★★★★ Lo combiné con caminata de treinta minutos casi diario. Creo que ahí está la clave, porque el mes que dejé de caminar el avance se frenó aunque seguía tomando las cápsulas. Con las dos cosas juntas sí se nota. Lo recomiendo, pero siendo honesta con esa parte.
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